5/12/12

El Color de la Magia (Mundodisco)

El Color de la Magia es el primer libro escrito por Terry Pratchett en lo que se convertiría su serie de libros basados en el mundodisco, un mundo con forma de disco que va apoyado sobre cuatro elefantes que a su vez van parados sobre la caparazón de una tortuga. Lo mejor de estos libros es la mezcla de humor y fantasía, hay magos que para llegar al puesto más alto deben matar a quien lo posee, dragones que son traídos desde la imaginación gracias a lugares de concentración mágica, dioses que utilizan dados para influenciar el mundo como si de una sesión de rol se tratar, héroes que no realizan actos heroicos por sus valores sino que porque es su trabajo, y la esquelética muerte que hace esporádicas apariciones con su túnica y guadaña características.

El color de la magia es el primer libro donde Rincewind, un mago expulsado de la Universidad Invisible, se enreda en una trama con Dosflores (Twoflower), el primer turista del mundodisco. La historia sigue a ambos personajes en su viaje por el mundodisco desde la turbia ciudad de Ankh-Morpork hasta el borde mismo del disco donde su aventura continúa directamente en el siguiente libro.

El mundo creado por el autor es tan rico en posibilidades que ha escrito más de 30 libros basados en él, el color de la magia es el primer libro pero no es necesariamente por donde obligatoriamente empezar, mi recomendación sería empezar por Mort del cual les hablaré después.

Si les gusta la fantasía les recomiendo agregar entre su lista algún libro de esta serie, ya sea del arco de Rincewind, las brujas, la muerte u otro, no terminarán con conocimientos importantes pero disfrutarán de una buena y graciosa historia con referencias a la fantasía clásica pero con un giro de humor único.

Some Quotes:

It was all very well going on about pure logic and how the universe was ruled by logic and the harmony of numbers, but the plain fact of the matter was that the Disc was manifestly traversing space on the back of a giant turtle and the gods had a habit of going around to atheists’ houses and smashing their windows.
“I assure you the thought never even crossed my mind, Lord.” “Indeed? Then if I were you I’d sue my face for slander.”
The demon coughed nervously (demons do not breathe; however, every intelligent being, whether it breathes or not, coughs nervously at some time in its life. And this was one of them as far as the demon was concerned)